FILOSOFÍA COMO ARTE DE VIVIR
“Es la razón por sí misma lo que hace la vida feliz y agradable, al expulsar todas las ideas y opiniones falsas, y evitar así toda perturbación de la mente”
EPICURO
Desde que el hombre adquirió la capacidad de raciocinio y dejo de ser simplemente un mamífero comenzaron sus preguntas: ¿Qué es el bien?, ¿En que consiste la vida?,¿Por qué estoy aquí?, ¿Qué me obliga a obrar correctamente?... y la filosofía clásica a través de Epicuro, Sócrates, Séneca, Horacio...se convirtió en un “arte de vivir” buscando las distintas formas de solucionar los problemas más inmediatos de la vida cotidiana.
Sócrates se sorprendía de que las personas mirasen una y otra vez los objetos materiales que compraban, pero en cambio examinasen tan poco sus vidas.
A pesar de que el paradigma científico ha buscado en la bioquímica, en la genética, y en casos extremos las operaciones para encontrar solución a los males cotidianos de nuestra vida, angustia, ansiedad, ira, rabia, dolor, tristeza (que en estos momentos se ha convertido ya en un síntoma enfermizo, como si no tuviéramos derecho a experimentar distintas emociones), depresión, fobias, seguimos padeciendo estos “síntomas”. Lo que ha suscitado un revivir de la Filosofía práctica, que resucita las ideas de Platón, Aristóteles y de los más modernos como John Locke, que sostiene que los sentimientos y las emociones no son solo eventos irracionales que una persona esta obligada a sufrir pasivamente, sino que provienen tanto de nuestras sensaciones como de nuestras reflexiones. La tradición filosófica sostiene que las emociones no irrumpen de la oscura irracionalidad sino que están vinculadas con ciertas formas de pensamiento y de acción.
Una emoción negativa puede ser modificada a partir de un examen crítico de uno mismo, y de esa evaluación podemos dejar que surja una forma diferente de ver y aprender de nuestro entorno. Los sentimientos o las emociones no son solo un destino que deba padecerse, las pasiones son también juicios, es decir, a menudo sufrimos por algo en virtud del juicio de valor que presupone para nosotros ese sentimiento.
UNA FILOSOFIA PROPIA
La vida es estresante y compleja pero no tenemos porque estar angustiados, ni confundidos, ni porque padecer insomnio, pero en cambio tenemos amigos, compañeros e incluso familiares que pueden estarlos viviendo en estos momentos. Somos especialmente vulnerables cuando comenzamos a carecer de fe o de confianza, en nosotros y en la vida, cuando no logramos dar respuesta o salida a los conflictos cotidianos, y la ciencia o la religión ya no nos pueden ofrecer “muletas” en las que apoyarnos. La ciencia nos dio alternativas a la religión, pero mas tarde los dioses y sacerdotes de la ciencia también nos han demostrado que no tiene solución ni respuesta para los conflictos humanos de siempre, así que poco a poco nos hemos ido quedando sobre un tremendo abismo, en el que no encontramos sentido a nuestras vidas, y no sabemos con quien consultar nuestras dudas.
Victor Frankl, definió que este hecho nos conducía a “un vacío existencial” y que la gente necesitaba una nueva vía de salida.
Hasta hoy la filosofía también había caído en la jerga cientifista alejándose de lo cotidiano y entrando en oscuros y difíciles laberintos que la convertían en elitista y alejada de si misma. Un filósofo no podía ser llano, lo obvio no era científico, así que ella misma fue alejándose de la utilidad para la que había nacido.
“De que me sirve la geometría para dividir el campo si no sé compartirlo con mi hermano”.
Séneca
Así que comprender nuestra propia filosofía de vida puede ayudarnos a resolver o evitar muchos problemas de los que padecemos, evaluando las creencias que sostenemos, podemos descubrir si estas pueden ser la causa de los conflictos que padecemos y así modelar un punto de vista que actúe a favor nuestro y no en contra.
Todos podemos cambiar nuestras creencias ya que estas fueron aprendidas de nuestro entorno familiar y social. Nuestras ideas condicionan nuestros sentimientos, así como nuestros sentimientos configuran nuestras ideas. Cuando una mujer se pregunta a sus 39 años si desea ser madre o no, cuando un hijo tiene que decidir si ingresa en un geriátrico a su madre en contra de lo que siempre pensó, un abogado afronta su fracaso matrimonial por su exceso de dedicación al trabajo, o un empresario de 60 años se pregunta si es realmente el culpable del rechazo que tiene su familia hacia él por sus ataques de ira, todas estas personas han acudido a un Asesor filosófico, no estaban enfermos para tomar medicación, ni tampoco deseaban comenzar una larga terapia psicológica, porque no hay un único arte de vivir bien sino una pluralidad de formas de vida que puedan convivir en paz.
¿QUÉ ES LA ASESORIA FILOSOFICA?
El asesor filosófico es un profesional entrenado para acompañar al consultante en la reflexión sobre diversos temas, desde problemas personales hasta inquietudes vinculadas con el devenir social y cultural. Puede provenir de diversas corrientes filosóficas y no ofrece una terapia alternativa sino un alternativa a la terapia.
La base para el diálogo es la empatía y la igualdad, el consultante no es enjuiciado sino acompañado en un marco de libertada para el dialogo. El asesor tiene como principio la idea de Kierkegaard: toda ayuda verdadera comienza como un acto de humildad, con la convicción de que aunque se pueda poseer un cierto conocimiento es dudoso que se tenga respuesta a todas las grandes cuestiones. El asesor debe conseguir que sea el propio consultante el que junto con el encuentre las mejores soluciones, y aplique desde su propio sistema, las mejores actitudes y soluciones a sus conflictos, desde su lenguaje y código.
El asesor filosófico se distancia del psicoanálisis, ya que no se ancla en la infancia ni limita a la vida del individuo y de su entorno inmediato la explicación de sus problemas, si no que tal como explico Hegel, primero somos sujetos sociales y luego sujetos individuales. Debemos considerar a la persona como un todo holístico, considerando la cultura de la que procede, país, raza, religión, sexo y clase social, así como las características paterno filiales para poder entender sus realidades.
HISTORIA
El alemán Gerd Achenbah en 1982 retomó el antiguo ideal socrático de aplicar la filosofía a la vida. Fundo “La Sociedad alemana de asesoría y filosofía práctica”. Entre 1984 y 1985 publicó sus primeros libros, y en poco tiempo la idea se expandió por todo el continente europeo. En estos momentos existen además de la creada en Alemania, la NPP de Noruega, la ASPP y la CSPP Canadiense, la ISPPI de Israel, así como las Americanas (Argentina, Perú), Suecas, Francesas, Belgas, Turcas, Australianas, Japonesas, y de los Estados Unidos.
Los asesores filosóficos, particularmente los del “National Register of Consultant Philosophers”, con sede en el reino Unido, son licenciados y doctores en filosofía, y tiene un entrenamiento posterior en formación de postgrado como consultor.
Las Asociaciones de asesores filosóficos ofrecen cursos de entrenamiento para crear nuevos profesionales, y en Estados Unidos se esta luchando para que los propios psicoterapeutas deriven a los pacientes sin enfermedades a los propios asesores.
METODO DE TRABAJO O LOS 5 PASOS
El Asesor filosófico tiene un método de trabajo básico, pero no significa que sea el único método ni que tenga que seguirse paso a paso, ya que cada caso es particular.
1- Examen de los argumentos del consultante y de sus justificaciones. La persona habla libremente sobre su historia e inquietudes, el asesor jerarquiza y ordena los conceptos involucrados en el relato, sin dejar de observar las emociones que puedan suscitarse. En este momento se valora si el caso es para el Asesor o bien debe ser remitido a la psicoterapia.
2- Clarificación y análisis de los términos y conceptos. Se analizan los sentimientos comprometidos en la situación planteada,(culpa, orgullo, rabia, envidia, justicia, suicidio, lealtad, fe, valentía, dependencia...)
3- Implicaciones lógicas o análisis Se ayuda a consultante a contemplar la situación desde fuera de su realidad, como podría vivirlo o verlo desde el ángulo de la ética, de lo social, de la cultura...
4- Exposición de contradicciones e incoherencias (contemplación) Reconocer las creencias falsas y destructoras, para reconstruirlas por experiencias constructivas sobre uno mismo.
5- rastreo de teorías filosóficas (equilibrio) En primer lugar buscaremos la filosofía con que el sujeto enfrenta el mundo, la forma en que entiende el mundo, sus ideas culturales y los paradigmas que configuran su forma de vivir.
Y después introduciremos las Teorías alternativas que pueden ampliar su horizonte de reflexión.
Habitualmente se utiliza el método socrático en el cual se formulan las preguntas adecuadas con el fin de ayudar al consultante a reconocer sus propias creencias, El asesor no es el ojo de dios, no hablará de verdades absolutas, ni enjuiciara al consultante. Simplemente ejercerá un dialogo desde la lógica, la perspectiva cultural y social del sujeto.
Las consultas suelen tener una periodicidad semanal, y puede ser a veces suficiente una sola sesión y otras unos pocos encuentros y en algunas ocasiones hasta dos años.
Los problemas con los que suele acudir mas habitualmente la gente, están relacionados con la soledad, las exigencias profesionales, las frustraciones, las crisis de parejas, la dificultad de encontrar pareja, enfermedades que ponen en peligro nuestra vida y el miedo a las perdidas y la muerte.
UN CASO REAL
ÁNGELES, llego a mi consulta sumida en una crisis personal, pues se daba cuenta que su relación de pareja había llegado al final.
Cuando conoció a Juan decidieron juntos sus metas, sus proyectos, la compra de su casa e incluso de mutuo acuerdo eso si presionada por las ideas de éxito de él, no tener hijos.
Consiguieron sus objetivos, un chalet adosado con piscina, dos buenos coches y con sus salarios de ejecutivos gozaban de una buena posición económica y de una gran consideración social.
Ángeles, era una mujer decidida y muy trabajadora, sus jefes y sus subordinados la tenían en un alta estima, y el como abogado de un banco, se había ganado una reputación de seriedad y dureza.
Pero en su vida privada Juan era tremendamente exigente, ella había asumido la responsabilidad de la casa, a pesar de que trabajaba fuera de casa, pues él no aceptaba una ayuda doméstica ya que no quería que nadie planchara sus costosas camisas o tocara sus objetos. Ella cuidaba su alimentación y se levantaba muy temprano para hacer ejercicio físico, pues al mínimo aumento de peso el arremetía duramente contra ella. Siempre cedía en las discusiones, y las vacaciones y los amigos eran a gusto de Juan.
Tuvo que rechazar una cena de sus compañeros de trabajo, pues Juan se sentía celoso de su ascenso. Cuanto ella más daba, más critico y cruel se volvía Juan con ella, podía arrugar y tirar al cesto de la ropa sucia una camisa por creer que no bien planchada, o ridiculizar la cena que ella había preparado para unos amigos, o hablar del anterior fracaso matrimonial de Ángeles justificando que su anterior esposo la dejara por otra mas joven y según él, seguro que mejor.
Ángeles se sentía perturbada pues era consciente de que su pareja se hundía y de que ella ya no podía dar más, el era insaciable, pero se sentía perdedora, creía que había vuelto a fracasar.
El último psiquiatra que había visitado (desde su última pareja había recorrido distintas terapias) le había recetado un antidepresivo, pero nada cambió, seguía yendo todo mal en su matrimonio y ella seguía sumida en su crisis. Así que antes de venir ya había dejado la medicación. Sus amigos no creían que necesitara un psicólogo, si no un abogado divorcista pero ella quería estar segura de lo que iba a hacer, una amiga de Juan le recomendó la asesoría filosófica, y vino dispuesta a trabajar y buscar soluciones.
Su primera charla conmigo giró sobre si debía dejar a Juan o no, pues no sabía como salir de su crisis. Para aceptar las sesiones evaluamos si dormía bien por las noches, si podía concentrarse en sus responsabilidades, si hubiera padecido trastornos físicos se le habría aconsejado la visita a un médico para después poder continuar con las sesiones filosóficas.
Revisamos si ella creía haber hecho todo lo que estaba en sus manos por su matrimonio. Así que repasamos distintos postulados filosóficos, como los del Dalai Lama “Se inteligentemente egoísta”. “Cuando el egoísmo nace de un inteligente interés propio, es una fuente constructiva, cuando nace de la vanidad, del egocentrismo o del narcisismo, es destructiva”.
Ángeles era una mujer inteligente, así que entendió perfectamente estas ideas, ella no quería que le dijeran lo que debía hacer pero si quería que la ayudaran a tomar una solución que la liberara de sus sentimientos de culpa e imperfección.
Y aunque no sabía si ya había llegado al límite de su paciencia, si que entendió que existía una línea entre el egoísmo constructivo y la generosidad destructiva. Después de esta sesión tomo sus decisiones y se separó de Juan. Necesitó una sola sesión para salir de su crisis, ya que entendió que lo que la angustiaba era cargar con la culpa de otra relación fracasada, pues no quería quedarse con el estigma de ser incapaz de conservar ningún matrimonio. Trabajamos un par de sesiones más para aclarar conceptos.
Unos meses más tarde cuando su vida empezaba a recomponerse y los acuerdos de separación hubieron finalizado, regresó y realizamos unas cuantas reuniones más para solucionar el conflicto que se había destapado en su relación con los hombres, pues no quería repetir de nuevo una elección equivocada, estaba decidida a darse una oportunidad en la vida y saber escoger la pareja que la quisiera.
Helen Flix |